lunes, 2 de mayo de 2011

Explorando la Región de Nelson

Condujimos un ratito pasando por toda la región vinícola de Marlborough y llegamos hasta la pequeña localidad de Picton, famosa por sus fiordos y por ser ciudad fronteriza donde la gran mayoría de viajeros que pasan por ella es para coger el ferry que va a Wellington,en la Isla Norte (capital de Nueva Zelanda).

Hicimos una caminata a primera hora de la mañana a los fiordos y vimos unas bonitas vistas panorámicas de los fiordos, el más conocido el de Queen Charlotte antes que la niebla tapase todo tipo de visibilidad.


Ya que el tiempo no nos acompañaba demasiado decidimos poner rumbo hacia Nelson para reservar las cabañas del trekking que queríamos realizar por el famoso Abel Tasman National Park.
Pagamos  dos noches en las cabañas que hay en la ruta y como teníamos dos días extra antes de empezar a caminar por dicho parque decidimos ir a los Lagos Nelson.
Llovía, llovía y seguía lloviendo pero ahí estábamos los dos mojados como pollos recorriendo el lago sin casi poder ver nada, a excepción de a primera hora de la mañana que vimos unas preciosas vistas de uno de los lagos.

Lago Rotoiti
Nos cocinamos algo en nuestro pequeño fogoncillo y al terminar, tomamos una carretera secundaria y empezamos a caminar alrededor del lago y claro calló el diluvio universal y nosotros en medio de un gigantesco bosque maldeciendo la dichosa lluvia, nos metimos en la furgo y no salimos hasta el día siguiente.

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LLegada a Christchurch, primera parada Kaikoura

Casi siempre que hablamos de vuelos decimos: " Vuelo sin problemas...y  aterrizamos en...". 
Pues esta vez hubo problemas y por suerte solo se quedó en una anécdota. El avión empezó a descender para aterrizar, hasta ahí todo normal pero cuando ya estaba casi con las ruedas de aterrizaje en el suelo notamos que éste empieza a coger altura de nuevo y despega otra vez, nos dicen por megafonía que no hay nada de lo que alarmarse que ha habido un error de aproximación, vaya que el piloto se equivocó de destino!jaja! Si,si como leéis! Quien sabe quizás estuvieron a punto de dejarnos en el aeropuerto de una isla super paradisíaca...!
Bueno al grano, aterrizamos, esta vez con normalidad, en Christchurch, la ciudad dónde hace ya unos meses hubo ese fuerte terremoto. Dormimos como pudimos en el aeropuerto y a la mañana siguiente fuimos en búsqueda de nuestra furgo que nos iba a acompañar para las siguientes tres semanas más o menos!

Condujimos unos 200 km hasta llegar a Kaikoura y el paisaje era increíble, montañas repletas hasta la bandera de ovejas y la tonalidad del color de las hojas de los árboles espectacular. Al ser otoño vimos bosques con tonalidades amarillentas y rojizos preciosos!

Hay más ovejas que habitantes!!!
Ya con ganas de ponernos a caminar, el primer día fuimos a un mirador dónde las vistas eran sublimes, a nuestra izquierda una bahía, a nuestra derecha otra y en el horizonte se alzaban una cordillera de montañas, los alpes neozelandeses dónde la cima estaba completamente nevada. Parecía increíble ver el mar y la nieve tan cerca, pero si era cierto. 

Esther a la izquierda y nuestro hogar Kiwi a la derecha

A la mañana siguiente nos despertamos y desayunamos ante los picos nevados y el mar, todo un espectáculo.


Fuimos a caminar y a avistar focas en una colonia repleta de focas todas ellas tomando el sol tan plácidamente.


Volvimos por un camino que recorría por encima de los acantilados y las vistas no podían ser mejores.


Luego nuestra intención era coger un barco para avistar ballenas pero debido al fuerte viento y oleaje decidimos posponerlo para el día siguiente. Y a las 7:15 de la mañana ahí estábamos puntuales como un clavo y con un sol radiante y una bonita salida de sol previa.


Después de pagar un dineral, nos montamos en una lancha enorme. Navegamos unos veinte minutos y al momento el capitán avisó que saliéramos a la cubierta de estribor que había una ballena, nos quedamos perplejos al ver una criatura de tales dimensiones a menos de cinco metros de nosotros. 
Según nos explicaron las ballenas se mantienen en la superficie unos diez minutos para alimentarse de todo tipo de especies marinas. Fue inexplicable ver como se sumergen de nuevo y levantan su enorme cola dejando una estampa marina de lo más bonita.


Estuvimos navegando como media hora larga sin ver más ballenas y ya cuando la paciencia se nos estaba acabando y pensábamos que sólo íbamos a ver una ballena en todo el tour (que ya nos comentaron que eso podía ocurrir), salió a la superficie una de las ballenas más grandes de la zona, medía más de 17 metros, resultó increíble ver la potencia de su respiración y todo el agua que salpicaba, como si de una fuente se tratase.


Luego el capitán del barco se estiró y nos llevó a avistar a unos divertidos delfines que no paraban de saltar y jugar por delante de nuestro barco.


Con una sonrisa de lado a lado regresamos a tierra dónde nos esperaba una simpática foca posando para nosotros.

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sábado, 23 de abril de 2011

Blue Mountains

Teníamos ante nosotros más de mil kilómetros de carretera. Fue ahí dónde entendimos las magnitudes de este gigantesco país dónde la mayor parte de su territorio está totalmente deshabitado. Condujimos y condujimos por zonas totalmente remotas dónde lo único que pasaban eran las típicas bolas de paja que ruedan por la carretera dándole un toque al lejano oeste!


La puesta de sol que contemplamos ante una llanura de enormes dimensiones fue alucinante, una bola roja gigantesca poniéndose ante nosotros hasta ver como desaparecía dejando un filo que parecía que hubiese un lago que hiciese reflejo en el infinito.


Una experiencia única la de cruzar casi la mitad del país. Eso sí, lo único que tuvo de negativo es que por esa ruta no circulaba ningún tipo de turismo únicamente trailers de 15 metros y de magnitudes enormes  que iban a velocidades estratosféricas y los adelantamientos con nuestro pequeño micromachine se hacía toda una odisea!

Esa madruga se jugaba el clásico y en Australia el único lugar donde uno puede cazar wifi gratis es en los McDonalds así que empezamos a conducir con la condición que sólo pararíamos hasta encontrar un McDonalds y los kilómetros y las horas iban pasando y la noche se nos echó encima y en Australia no es recomendable conducir de noche ya que te puedes encontrar cualquier tipo de animales y así fue que si frenazo porque había un grupo de canguros en medio de la carretera que si conejos que si liebres y las fuerzas se iban consumiendo hasta ya no poder más y lo peor sin encontrar un McRata! Decidimos para a dormir un rato y probar suerte en el pueblo de al lado, nos pusimos la alarma y todo, y ahí estábamos de nuevo a las 5 de la mañana otra vez en ruta y de repente en el pueblo que menos parecía que iba a ver el centro de comida basura, ahí estaba, jamás pensamos que nos alegraríamos tanto de ver un McRata! Bueno el transcurso del partido no hace falta que comentemos nada simplemente decir que que suerte tenemos de ser culés!

Llegamos al Parque Nacional de las Blue Mountains totalmente destruidos y aparcamos el coche en medio de un bosque echamos los asientos para atrás al estilo taxista y a dormir la mona! Ya después de haber descansado contemplamos las alucinantes vistas del Gran Cañón!


Luego fuimos al famoso mirador de "Echo Point"donde se alzan tres magestuosos rocotes llamados "Tres hermanas". Vimos la puesta de sol ahí, muy bonita.




Cenamos barbacoa de nuevo y dormimos en un mirador con una luna llena resplandeciente.


 Pasamos una noche un poco mala ya que durante la noche las temperaturas bajaron hasta los cinco grados y claro después de haber estado casi un año sin saber lo que es el frío el cuerpo no está del todo acostumbrado.
Al día siguiente a primera hora de la mañana dimos un paseo por los senderos, perfectamente cuidados, del parque nacional y llegamos hasta la Cascada de Katoomba.


Después de pasar unos diez días de ruta por Australia y recorrer más de 3.000 km, nos dirigimos de nuevo hacia Sydney dónde pasamos un soleado día paseando por las playas de la ciudad y viendo a los numerosos surfistas montados en las olas y mucha gente haciendo ejercicio, fuimos al aeropuerto para ir a nuestro último destino, Nueva Zelanda!

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Parques Nacionales: Grampians NP y Mungo NP

Dejamos la maravillosa ruta de la Great Ocean Roat para dirigirnos hacia uno de los parques nacionales más grandes del estado de Victoria, Grampians Nacional Park.
Al llegar nos dijeron que gran parte de las carreteras del parque y los conocidos balcones estaban cerrados debido a las fuertes inundaciones que se produjeron meses atrás.
Compramos algo de carne e hicimos una barbacoa en el parque, en Australia la mayoría de parques tienen barbacoas eléctricas, y ya bien alimentados fuimos a subir el monte Hollow.
La ruta no fue muy larga pero tuvimos que subir medio escalando hasta la cima y la recompensa no pudo ser más grata, vimos unas vistas increíbles y además la puesta de sol.



La amplitud del pasaje era del tal que daba a recordar a la sabana africana donde parece que la llanura jamás acabe. Tuvimos que bajar como rayos ya que el sol estaba empezando a ponerse y el color rojizo de la montaña que teníamos ante nosotros era indescriptible.

Dormimos, como no en nuestro pequeño carro, en medio de la nada y a la mañana siguiente subimos otro monte y vimos pinturas aborígenes.



Ya con la sensación de haber visto bastante del Parque Grampians nos dirigimos a otro parque nacional llamado Mango Nacional Park.

 Debido a todos los contratiempos que os hemos ido explicando en tierras australianas tuvimos que suprimir algún destino que estaba en la ruta prevista y uno de ellos era ir al desierto del Uluru y como nos quedamos con ganas de desiertos fuimos al parque nacional de Mango, la experiencia fue muy interesante a pesar de que no nos dejaron caminar por dentro de las formaciones rocosas por motivos un poco extraños pero bueno...

Estuvimos conuciendo por carreteras de tierra totalmente desérticas ( nunca mejor dicho) hasta llegar a dicho parque y visitamos la parte más conocida llamada " the Walls of China". Dunas de tierra rocosa de una longitud incalculable.


Después de nuestra experiencia en el desierto decidimos poner rumbo a nuestro próximo destino, las Blue Mountains.

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viernes, 22 de abril de 2011

Recorriendo la Great Ocean Road

Aterrizamos en el aeropuerto low-cost de Melbourne, Avalon y ahí nos estaba esperando nuestro super coche un Suzuki Swift, un pelín más grande que un Smart pero no mucho más! No gastaba nada de combustible y cabíamos estirados para dormir, no necesitábamos nada más.

El primer día, como llegamos a media tarde condujimos poco y paramos a dormir en una playa cercana, Bell Beach, donde se celebran campeonatos del mundo de surf.

A la mañana siguiente empezamos la ruta por la Great Ocean Road pero el tiempo no acompañaba, lluvia intensa no paraba de caer durante todo el trayecto. La carretera preciosa, recorría todo el océano cruzando por encima de acantilados dónde rompían las olas con un mar enfurecido de verdad. Lo bueno que tiene ala lluvia es que cuando sale un rayo de sol te puede regalar estampas como ver el arco iris cruzando toda la Great Ocean Road.


De camino íbamos haciendo centenares de paradas contemplando la belleza de los diferentes paisajes de esta bonita carretera. Paramos en unas cascadas en medio de un frondoso bosque de Lorne.


De camino al Faro de Otway, vimos un bosque repleto de koalas y vimos el faro más antiguo de Australia.


Comimos, como no pan al chopet, y fuimos a ver los doce apóstoles, uno de los lugares más visitados en Australia! No nos extrañó ya que son un conjunto de formaciones rocosas que se levantan en medio del océano. Espectacular!



Toda la zona estaba repleta de acantilados erosionados por el fuerte oleaje que rompe en ellos, es espectacular!

panorámica del conocido "London Bridge"

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De nuevo en Brisbane...

Aterrizamos de nuevo en Brisbane y nada más salir del aeropuerto, fuimos al parking y le preguntamos a un señor mayor que conducía una ranchera si nos podía acercar a la ciudad, aceptó sin ningún problema, parecía que todo iba rodado!
Quedamos de nuevo con Guille y Alba con la intención de quedar con la señorita Marie, que así se llamaba la propietaria del supuesto coche que teníamos que adquirir entre Guille, Alba, y nosotros. La jugada era redonda, comprábamos el coche entre cuatro, nosotros lo utilizábamos para recorrer todo el país y luego ellos se lo quedaban hasta que se fuesen.
Pero como todo en esta vida la teoría no siempre concuerda con la práctica y cuando ya estaba todo atado llamamos a Marie y le dijimos que antes de efectuar la compra queríamos que el coche pasara una revisión y fue ahí donde empezaron las diferentes excusas y la apretamos un poco más y acabó reconociendo que el coche necesitaba una reparación de unos 1.000 dólares. Nos hundimos. Habíamos volado expresamente de nuevo a Brisbane para comprar ese coche ya que Guille quedó la tarde antes con la pareja de francesitos y todo parecía correcto y no comentaron nada de averías !
Le enviamos un mensajito bien caliente para desahogarnos a la amiga francesa y sacamos la parte postiva del asunto, ya que estábamos de nuevo en Brisbane y con una compañía inmejorable y en un hogar con cocina, ducha, lavabo cosas que a primera vista parecen totalmente normales pero cuando uno no las tiene se echan mucho de menos, os lo aseguramos, visitamos la ciudad.



Recorrimos la ciudad por la noche  y Guille nos hizo una ruta por su ciudad por la noche y él mientra iba empapelando la ciudad de currículums! Ya tiene curro el tío!


Después de pasar unos días de paseo por Brisbane y lo mejor comiendo las especialidades de Alba como ese delicioso Risotto que cada día nos acordamos de él y esas increíbles cookies que nos atiborramos a más no poder decidimos que la mejor alternativa, por mucho que nos jodiese ( ya perdonaran el volcabulario) era volver a Melbourne y alquilar un coche para recorrer la zona que queríamos, la Great Ocean Road.

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sábado, 9 de abril de 2011

De Brisbane a Melbourne vía Sydney

faro de Byron Bay
Nos enteramos que había una manera barata de recorrer este enorme país, llamada "relocation" que básicamentente se trata de conducir coches de una ciudad a otra y te pagan gran parte del combustible. Así fue hicimos una llamada y reservamos la Campervan para el día siguiente. Guille nos acompañó al sitio dónde habíamos de recoger el vehículo y nada más llegar nos quedamos alucinados con las dimensiones de la campervan, se asemejaba más a un trailer que a una furgoneta propiamente dicha. 

Después de analizar un tiempo si realmente íbamos a conducir nuestro camión de Brisbane a Melbourne ya que el además tenía un consumo de unos 16 litros cada 100km y claro ese coste entre dos como que no es del todo sostenible.

Preguntamos:" Oye Guille tío porque no os venís con nosotros, puede ser genial nos saldrá tirado!" En 10 minutos ya teníamos el plan montado nos íbamos los cuatro de ruta con 2000 km por delante. 

Nuestra primera para fue Byron Bay, un pueblecito surfero con mucho encanto, el el surf es el deporte rey por excelencia. Subimos al faro y contemplamos unas vistas estupendas de las larguísimas playas de la zona.

Playa de "Tallow"
Condujimos unos 200 km más hasta llegar al agradable pueblo de Yamba dónde hicimos la cena en nuestra lujosa campervan y mirad que bien nos lo montamos! Vino y pincho de tortilla para cenar!muy español!


Dormimos y al día siguiente contemplamos un amanecer sublime desde un rompe olas.

rompeolas de Yamba

Nuestra campervan
Íbamos haciendo diversas paradas en los diferentes pueblos costeros y en Nambucca visitamos un mirador "Capitán Cook" con unas vistas al océano insuperables! Y nos hicimos una barbacoa en el Parque Nacional de Hat Head, riquísima!


Hicimos una última en Port Macquarie antes de llegar a Sydney en un pueblo curiosos dónde el rompeolas del paseo marítimo estaba repleto de rocas coloreadas de diferentes colores y dibujos.


Llegamos bien entrada la noche a Sydney y contemplamos la famosa ópera de Sydney de noche.
Mucho más bonita en la realidad que en las fotos. Paseamos por la zona y vimos el movimiento de la ciudad por la noche.

Nos fuimos a dormir muy tarde entre pitos y flautas y a la mañana siguiente nos levantamos lo antes posible y empezamos nuestra ruta turística.
Las primeras impresiones de la ciudad no pudieron ser mejores, moderna, limpia, ambiente... lo tiene todo vaya!




Cruzamos el puente que cruza a la otra parte de la la ciudad donde pudimos contemplar toda la bahía desde lo alto.



Cogimos nuestro camión de nuevo y fuimos para la conocida playa de Bondi Beach. Jugamos con las olas mientras los vigilantes de la playa con un megáfono gigante decían que no nos bañáramos fuera de la zona marcada. 


Y ya sin pensárnoslo Guille y Víctor se pusieron manos a la obra como buenos camioneros y empezaron a engullir kilómetros y kilómetros dirección Melbourne.
Hicimos una parada para dormir un rato al lado de un submarino gigante y así poder seguir a la mañana siguiente.
La hora límite que teníamos para devolver el camión era las 15.00h y a 130 km de Melbourne decidimos que íbamos con tiempo y paramos a cocinar unos espaguetis  como dios manda con toda la calma del mundo y claro luego el tiempo se nos echó encima y llegamos al lugar por los pelos!
Volvimoos a tirar de Couchsurfing (para no pagar alojamiento carísimo y conocer gente nueva) y no pudimos caer en mejores manos, recibimos un mensaje de un chico llamado Callum. Llegamos a Melbourne y lo llamamos preguntándole si era posbile alojarnos los cuatro en su casa y no únicamente dijo que no había ningún problema sinó que también nos preguntó si nos gustaba la pasta a la boloñesa. Llegamos a su casa y junto con sus compis de piso nos habían preparados una deliciosa cena. Bebimos vino estuvimos hablando con ellos y nos fuimos a dormir.


Nos levantamos pronto para visitar la ciudad, Melbourne es una fusión perfecta de arte moderno combinado con catedrales y edificios antiguos y toda la ciudad está repleta de tranvías que te llevan a cualquier parte de la ciudad. La arquitectura moderna de los edificios es increíble junto con las numerosas galerías de arte hacen que Melbourne se convierta en un lugar encantador para pasar unos días.



Nuestra primera visita fue al Parlamento y a la catedral de San Patrick y a la plaza de Federation Sq. que es una mezcla de edificios modernistas repletos de galerías en los que la entrada es completamente gratis y tienen obras de arte de todo tipo. 


Luego paseamos por el principal puente que cruza la ciudad y contemplamos los rascacielos desde el otro lado del río

Como hacia buen día compramos comida para hacer un pic-nic en el Botanic Garden, una auténtica obra de arte en medio de la ciudad. Empezamos a caminar por dentro de los jardines y no daba la sensación de estar en una gran ciudad, lo único que oíamos eran los diferentes ruidos de los pájaros en los jardines que estaban cuidados hasta el último detalle.

En uno de esos momentos que estábamos caminando por la ciudad Guille recibió una llamada que inicialmente pensaba que era una broma de una chica diciendo que vendía un Ford Falcón a un precio razonable. Bueno Guille le dijo que esa misma noche volaban a Brisbane y que si quería podían quedar por la tarde.
Nos despedimos de Alba y Guille y en función de lo que Guille considerase del estado del coche quizás volvíamos a Brisbane a por el coche.
Dejamos el tema apartado y fuimos a casa de Callum a cocinarles una tortilla de patatas de 12 huevos, 6 patatas y 2 cebollas, toma ya! Nos salió genial y junto una botella de vino australiano exquisita y unas partidas de poker pasamos una noche genial!
A la mañana siguiente fuimos a la National Galery of Victoria, una de las galerías más importantes de la ciudad. Vimos unas cuantas exposiciones y quedamos con Callum para hacer otro pic-nic en los jardines botánicos.

Mientras estábamos gozando de un pic-nic recibimos una llamada de Guille diciendo que el coche estaba bastante bien. Nos pusimos en marcha, fuimos a mcdonalds a por free wifi y nos pusimos a mirar vuelos y seguros para el coche. En una de esas que Guille le envía un mensaje a la vendedora diciéndola mira el seguro nos sale muy caro pagamos la mitad del valor del coche en cash, acepta, no lo dudamos y compramos un vuelo para Brisbane para el día siguiente, esta vez a buen precio.
El problema es que en Melbourne hay dos aeropuertos y claro nuestro vuelo salía desde el low cost que es el que está más apartado de la ciudad pues el cameponísimo de Callum se levantó a las 4 de la mañana y nos llevó hasta el aeropuerto, nos despedimos con un abrazo enorme y eternamente agradecidos.
Probablemente lo volveremos a ver ya que en junio es él quien empieza un largo viaje por Asia y Europa, por lo que si viene a la condal tiene alojamiento y lo que necesite asegurado. Un tipo genial la verdad!

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