lunes, 28 de febrero de 2011

Singapur

Después de pasar la noche en el aeropuerto de Manila aterrizamos en Singapur a primera hora de la mañana con intención de ir a casa de Thibaut a hospedarnos ahí. 

Nos recibió con la cami del barça y nos dió un abrazo, fuimos a la terraza dónde estaban sus compis de piso y de repente se crea un silencio de esos incómodos y nos dice que vayamos para su habitación y a continuación nos dice que lo siente mucho pero que no nos podemos quedar ya que un compañero suyo del piso llevaba unos días enfermo y que él se había echado novia y blablabla...
A pesar de eso, le dimos como caballeras/os que somos un cenicero tortuga que le habíamos comprado en Puerto Princesa.

De nuevo con las mochilas gigantescas y algo decepcionados empezamos a caminar para la parada del bus bajo un bochorno insoportable. No servía de nada lamentarse no nos iba a ayudar el estar molestos así que nos fuimos en búsqueda de un hostel, aunque de haberlo sabido no nos hubiéramos quedado 4 noches en esta ciudad tan cara.

Nos montamos de nuevo en el eficiente MRT (Massive Rapid Train) y nos bajamos en Litlle India que es donde se suponía que había hostales baratos. Después de caminar un buen rato encontramos el hostel que estábamos buscando y el hombre de la recepción nos dice que el precio por persona son 30 dólares singapureños, le contestamos que antes de pagar ese precio dormimos en la calle, el hombre pone una sonrisa cabrona y nos dice que si no podemos pagar los precios de esta ciudad que nos vayamos a Malasia...
Sin saber que hacer ni dónde dirigirnos se nos llegó hasta pasar por la cabeza la idea de irnos al aeropuerto a intentar cambiar el billete y adelantarlo o intentar hace runa réplica de la peli esa de Tom Hanks que creemos que se llama Terminal o algo así.

Después de calmarnos un poco pensamos que joder tampoco somos unos muertos de hambre,no?Empezamos a realizar estudio de mercado de la zona como siempre preguntando hasta a la hormigas que pasan por la calle y finalmente, un chico indio nos dijo una zona de hostels. Entramos en un hostel y claro los precios eran similares aunque no tan abusivos. Nos miramos y sin dudarlo empezamos a negociar el precio ya que teníamos que pasar tres noches en la ciudad. Los tipos muy majos la verdad sin dar mucho crédito a lo que estaban viendo acabaron aceptando nuestros continuos regateos y acabamos pagando un precio muy pero que muy inferior a lo que estaba en la zona. 

Y dejando a un lado el tema de alojamiento, la variedad multicultural de este país/ciudad provoca que en ocasiones parezca un país sin identidad propia ya que nunca sabes quien es de ahí y quien no pero a la vez tiene su punto de gracia. El auge económico del país es totalmente visible. sólo hace falta salir a la calle y ver la gran cantidad de edificios que están en construcción. Eso si, la mano de obra proviene de India y Birmania. Resultó curioso ver como en una ciudad tan limpia y repleta de normas, los birmanos escupían su tabaco rojo de mascar en bolsas de plástico!

El primer día fuimos a Marina Bay que es dónde está el centro neurálgico de la ciudad. Al ser domingo la zona estaba muy calmada y pudimos pasear con toda la calma del mundo por los majestuosos rascacielos de la ciudad.


Entramos en un centro comercial que no os podéis ni imaginar lo lujoso que era, todo tiendas y restaurantes carísimos. Sólo deciros que dentro del mall había hasta una especie de canal dónde la gente, adinerada por supuesto, paseaba con barcas y había hasta una pista de hielo dentro.



Fuimos a comer a China Town a lo que aquí llaman los"Food Center" que son los únicos lugares dónde puedes comer por precios relativamente económicos. 

Anocheció y vimos todos los rascacielos iluminados acompañados de un agradable jazz. Cogimos de nuevo el MRT y nos relajamos en los cómodos sofás del hostel.


Nuestro hostel tenía café y té gratis todo el día y lo mejor desayuno buffet libre a base de tostadas y cereales con leche fresca, imaginaros la cantidad de tostadas y boles de cereales que hemos podido llegar a ingerir en un desayuno durante nuestra estancia!

Al día siguiente después de un buen desayuno, fuimos a un centro comercial especializado en tecnología de unas 8 plantas, donde después de más de cuatro horas de estudio de mercado y de recibir insultos por partes de los ratas de los vendedores de electrónica compramos una cámara acuática espectacular (a un muy buen precio  eso creemos y eso queremos creer...jeje) para en nuestros próximos destinos de snnorkel.

Aquí os dejamos unas fotos de lo que es capaz de hacer nuestra nueva adquisición jeje!
Panorámica de "Marina Bay"

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jueves, 24 de febrero de 2011

Sabang: Río Subterráneo

Después de unos días de relax en la bonita bahía nos dirigimos a la zona de Sabang para ver el famoso río subterráneo.
Encontramos un buen lugar para plantar la tienda enfrente de una extensa playa, cenamos una piña exquisita y a dormir.

A la mañana siguiente caminamos por en medio de la jungla hasta llegar al río subterráneo.


 La verdad es que estuvo bien el hecho de caminar por en medio de la jungla completamente solos escuchando el sonido de las diferentes aves tropicales para llegar al  río subterráneo que por su puesto fue interesante navegar por dicho río y más teniendo en cuenta que a diez metros teníamos el gigantesco mar de la China Meridional.
entrada al "río subterráneo"

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Port Barton

Después de coger lo que aquí llaman "Jeepneys" y cruzar durante más de una hora una densa selva llegamos a la bahía de Port Barton. Un pueblecito muy tranquilo.
Después de haber estado una semana durmiendo en tienda nuestros cuerpos empezaban a pedirnos encontrar un lugar dónde descansar unos días y encontramos el sitio perfecto en primera linea de mar, tenía una terraza de madera con tumbonas ideal para tomar unos roncitos por la noche.


El primer día alquilamos una banka a remo. La verdad fue interesante ver como algunos pescadores siguen moviéndose a remo pero os aseguramos que las fuertes corriente hacen que en más de una ocasión pases un mal trago. Así que la idea de llegar a las islas de enfrente fue abortada por la fuerte corriente y el oleaje que había en medio del mar.


Y por suerte nos fuimos a una playa que estaba repleta de estrellas de mar, jamás habíamos visto tantas estrellas de mar juntas!


EL día siguiente pensamos en pasar todo el día tumbados a la bartola pero ya nos vamos conociendo y eso no va mucho con nosotros así que hablamos con Francis el pescador y nos llevó a dar una vuelta por las islas de la Bahía de Port Barton. Hicimos algo de snorkel y estuvimos en playas bonitas de arena blanca pero hemos de reconocer que nada comparable a lo que habíamos estado viendo en la zona norteña de la isla.

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Isla de Porrua: Roxas

Después de enlazar varios autobuses llegamos a Roxas con intención de ir a Isla Coco Loco pero el problema fue que para estar en esa isla privada (como muchas otras en Palawan) se había de abonar una cantidad de dinero que sinceramente no nos apetecía desembolsar ya que era un todo incluido al estilo pulserita.
Con los planes truncados empezamos a caminar por la playa hablando con los diferentes pescadores de la zona. Finalmente topamos con una familia de pescadores que nos dijeron que si queríamos ellos nos llevaban a una isla dónde podíamos pasar unos días.
Al fin y al cabo no teníamos nada mejor que hacer que descubrir pensamos, así que fuimos al mercado a comprar provisiones para los dos días y nos montamos de nuevo en una pequeña banka con destino isla de Porrua. Resultó ser una isla con mucho encanto. El hombre que se encargaba del mantenimiento de la isla nos dejó un par de ollas, platos y cubiertos y cocinábamos en una especie de barbacoa. El primer día intentamos pescar y nos dimos cuenta que la pesca resulta una tarea mucho más difícil de lo que parece.


 Después de un buen rato intentando pescar algo para cocinar el bueno de Samuel el pescador nos regaló media docena de ricos pescaditos que los cocinamos en la hoguera junto con arroz y tomates frescos, una delicia!


Dimos la vuelta a la isla en cosa de menos de diez minutos, vimos atardeceres y la verdad que en ningún momento se nos hizo nada pesada la estancia en esta isla fuera de todo circuito turístico!

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El Nido

Después de una nueva demora de quince horas partió el ferry con destino  de nuevo  El  Nido. Llegamos por la madrugada, plantamos la tienda en el primer pedazo de playa que encontramos y caímos rendidos.
Al día siguiente nos levantamos, desayunamos en la bakery del Nido que hemos de decir que preparaban unos dulces magníficos a precio de risa. Fuimos a la pensión de Clifford para reunirnos con el conductor del barco que nos acompañaría durante los dos días siguientes por las diferentes islas de El Nido.
Así fue, nos montamos en la banka y después de una hora de navegación llegamos a nuestro primer destino, "Secret Beach". Para llegar a esta escondida playa habías de pasar por una cueva en el momento en que la marea no estaba alta. Un lugar con mucho encanto.

Nos subimos de nuevo a la banka y fuimos a hacer el aperitivo a una cala con un agua cristalina y arena muy blanca. ¿Buen lugar para hacer el aperitivo, no creéis?

Luego escalamos por las escarpadas montañas para ver unas vistas increíbles desde lo alto.


Seguimos navegando y entramos en mar abierto y el mar empezó a ponerse bravo y las olas empezaban a chocar y salpicar contra el casco de la banka. Vimos una playa a lo lejos y pensamos que tendríamos que parar ahí ya que la cosa se estaba poniendo fea. De repente el capitán viró y el oleaje cesó de inmediato. Entramos en una playa increíble de aguas cristalinas con palmeras altísimas, con un encanto fuera de lo normal.
EL capitán y su ayudante nos cocinaron una barbacoa de calamares y atún riquísima y si a esto le sumas el paraje que teníamos delante de nuestros ojos da como resultado un momento inolvidable en nuestra ruta.

"Hidden Beach"
Nos bañamos, bebimos cerveza y partimos a un grupo de islas igual o mejor de las que habíamos estado viendo. Volvimos a El Nido pero sólo a por más provisiones para la cena y fuimos a dormir a una isla con una calita pequeña preciosa. De hecho cuando estábamos acercándonos no podíamos creer que fuéramos a dormir ahí de lo pequeña que era la cala.

Vistas desde la tienda
Nos levantamos temprano y fuimos a la Small Lagoon que para acceder a el habías de pasar por una cueva de nuevo. El hecho de pasar una noche durmiendo en la isla y levantarnos muy pronto provocó que estuviéramos completamente solos y que pudiéramos gozar de un baño matutino en una laguna cristalina con toda la calma de la naturaleza.

Aguas cristalinas en "Small Lagoon"

Después nos dirigimos a la Big Lagoon. Para acceder el primer tramo lo hicimos a remo y luego bordeamos toda la laguna a motor contemplando los gigantescos picos escarpados y una agua turquesa muy bonita y el sonido de las aves.
Disfrutando en nuestra banka en "Big Lagoon"
Siguiente destino "Snake Island". Dos islas unidas por un estrecho hilo de arena blanca rodeada de aguas cristalinas y que como su nombre su forma curvilínea indica recordaba a una serpiente.

Vista panorámica de la "Snake Island"
Fuimos a comer a una isla que tenía uno de los picos escarpados más altos de la zona. No queremos ser repetitivos pero de nuevo la playa dónde comimos era espectacular al igual que la comida que nos trajo Clifford al estilo telebanka.
Ya como último destino nos tumbamos en otra isla llamada 7 Comandos y regresamos a El Nido.


El Nido,un lugar increíble con infinidad de cosas por hacer y explorar.

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martes, 22 de febrero de 2011

Archipiélago de Calamian

Las Islas Calamianes que componen este archipiélago situado al norte de Palawan es donde se hayan las zonas más vírgenes y espectaculares de la isla.


Embarcación filipina: "Banka" 
En la pensión dónde nos alojamos conocimos a Ita, un chico que después de hacer el servicio militar  obligatorio en Israel había decidio ir a ver mundo y a Taric un chico de origen marroquí que vive en París. Después de unas cuantas cervezas San Miguel  en la terraza (que os hemos de decir que San Miguel es de origen filipino) y de hablar de lo bueno y lo malo de la vida quedamos para hacer algo la mañana siguiente.
Aunque a media noche tuvimos que volver a la terraza, un invitado sorpresa que estaba comiendo pan de nuestra mochila, nos despertó con su ruido rodeor, ¿sabéis ya de que animal estamos hablando, no? y así conocimos a Juan, un chico enorme de Sudáfrica que viajaba con su novia Cecilia de China, que tampoco podía dormir.
Después de cambiarnos de habitación y dormir con un ojo abierto, quedamos todos y contratamos una banca ( es el nombre de las barcas típicas de Filipinas) y fuimos a explorar la Isla de Corón.

El primer destino fue el Lago Kagayan. Es increíble bañarse en un lago de agua dulce y cristalina, rodeado de enormes montañas escarpadas cubiertas de una densa vegetación que solo con bucear cerca de ellas podías ver desde donde yacían o meterse por sus cuevas  y todo esto perdido en  medio del Mar de la China Meridional.
En las aguas del "Lago Kagayan"
La siguiente parada, una zona muy rica en corales dónde pudimos ver entre ellos, peces de millones de colores y perlas resplandecientes casi del tamaño de una bola de golf.
Luego fuimos a comer a una playa de esas de postal dónde la arena es tan blanca que no se diferencia con el agua.


Más snorkel y esta vez Esther tuvo la suerte de ver un pez manta, es realmente sorprendente lo que te puedes llegar a encontrar en el agua.
Ya como último destino después de pasar por otra isla de aguas turquesas, fuimos a las Twin Lagoon. Dos lagunas de agua claras que para pasar de una a otra se había de bucear por una cueva.
Nos pusimos los chalecos salvavidas a forma de almohada y nadamos plácidamente rodeados de gigantescos picos escarpados y disfrutar de un gran silencio en un banco de bamboo en medio de la laguna.

LLegada a la "Twin Lagoon"
Lo pasamos en grande con nuestro grupo de exploración y pensamos que se nos había quedado corto pasar sólo un día con la banca con tantas islas que se podía ir a ver  ya que en Corón no hay playa y sino coges la banca te quedas en tierra y no puedes hacer nada.
Hablamos con un hombre que acababa de hacerse una banca e iba hacer el primer boat trip con nosotros. Sólo habíamos de pagar la gasolina y todas las provisiones necesarias corrían a nuestra cuenta.

Entusiasmados con la idea de sentirnos exploradores de verdad fuimos el día siguiente al mercado y compramos provisiones básicas para subsistir en islas completamente desérticas, obviamente no podían faltar unos litros de San Miguel y ron local.

Nuestro primer destino fue bucear por encima de un barco japonés hundido durante la Segunda Guerra Mundial, un espectáculo ver como los colares van incrustándose en el casco de un barco de más de quince metros de largo.

Vimos también otro barco hundido igual de espectacular cerca de un zona llamada "Coral Garden" , una de las zona más ricas en coral, su nombre lo dice todo. Corales de millones de colores diferentes con forma de seta, esponjas, peces tropicales (incluido el pez Nemo por supuesto).

Supongo que ya os debéis estar preguntando, ¿por qué no nos ponen fotos de todo este espectáculo marino que tanto repetimos?

El paraíso ya sabemos que existe tanto encima como debajo del mar pero no todo puede ser perfecto, en uno de los desplazamientos en la banca hacia un barco hundido se calló una bolsa que contenia entre otras cosas, las gafas con cámara incorporada que Víctor se había comprado con tanta ilusión en Bcn, una tragedia lo sabemos, pero no podíamos hacer nada  por recuperarlas así que a seguir gozando de esos paisajes paradisiacos inolvidables.

Fuimos a dormir a una isla repleta de conchas, a cual más bella. Oscureció, hicimos una hoguera en la  playa y cocinamos todo lo que habíamos comprado en el mercado.

Empezamos a beber cerveza conjelada San Miguel (no tan congelada como la de los aperitivos en La Manga...) y de repente nos trajeron langostas para acompañar nuestra cena, estaban buenísimas!
Apareció una luna color naranja increíble que empezó a caer tras el islote de enfrente poco a poco a ritmo de Frank Sinatra mientras nos bañamos en el mar y veías como al andar por la arena se iluminaban los pasos con el color fluorescente del plancton al removerse la tierra. Una noche memorable.
Oso hormiguero

A la mañana siguiente nos levantamos recogimos las tiendas  y reanudamos nuestra ruta. Paramos en una isla completamente redonda formada por arena blanca impoluta. Dimos la vuelta a la isla y no podíamos creer lo que nuestros ojos estaban viendo, preciosa. Bueno ahora es cuando nos vemos obligados a decir que una imagen vale más que mil palabras.


Después de bañarnos en la maravillosa isla fuimos a una isla habitada en busca de provisiones ya que decidimos alargar nuestra ruta y pasar otra noche más en otra isla. Compramos un calamar de 4,5 kg.
El calamar y nuestro capitán
Nos dirigimos hacia la "Black Island", donde pasaríamos la noche, su nombre se debe a las gigantescas montañas escarpadas de color negro como el carbón.
Además en las montañas había una cueva con agua dentro y nos bañamos,  increíble.
Víctor e Ita, plácido baño en la cueva
Ya a la mañana siguiente navegamos durante casi cuatro horas, nos pillo un poco de tormenta por el camino y desembarcamos de nuevo en Corón, aquí se terminaba nuestra expedición por las islas que forman el Archipiélago de Calamian  para el día siguiente tomar el ferry de vuelta a el Nido. Tenemos allí otro tour esperándonos, aunque este lo hemos contratado con banca privada sólo para los dos, muy regalados.

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Primer destino: El Nido

Cervecita "San Miguel" 
Ya con ganas de volver a explorar y ver sitios y lugares fascinantes cogimos el bus dirección Singapur para tomar un avión que nos llevara a tierras filipinas. Pasamos el exhaustivo control policial en Singapur (nos requisaron un cartón de tabaco y nos avisaron que la multa podía ser considerable, nos hicimos los tontos una sonrisa y para adelante).
Después de preguntar a un montón de gente y coger dos autobuses encontramos la casa de Thibau (nuestro amigo francés que conocimos en el Delta del Mekong). Dejamos nuestras bolsas en su apartamento,  le escribimos una nota de agradecimiento  y cogimos un sky train muy moderno que nos condujo hasta el aeropuerto.

Cogimos un vuelo nocturno y casi sin darnos cuenta ya habíamos aterrizado en Manila. Después de una larga y cansina espera de doce horas en el aeropuerto enlazamos otro avión a Puerto Princesa, capital de Palawan.
Camping-barco

Filipinas es un país que está compuesto por más de mil islas.  Palawan es una de ellas, y tiene 400 km de largo y unos 40 de ancho y está situada en la parte más meridional del país.

Ya desde el avión avistamos los primeros islotes recubiertos de densa vegetación y después de un aterrizaje de lo más dificultoso que os podéis imaginar, llegamos a la capital.  Fue muy curioso ver como la herencia colonial española aún está bastante presente en muchas palabras del lenguaje filipino (como por ejemplo cuchara, tenedor, pasajero, pantalón, atrás, babor, estribor y muchas otras más además de los números).


Pasamos una noche en Puerto Princesa y a la mañana siguiente cogimos un bus hacia El Nido, que situado en el norte de Palawan. Después de ocho horas de bus llegamos a nuestro primer destino.
Temporada alta y la verdad que todos los alojamientos estaban llenos o eran caros, así que ya hartos de buscar nos pegamos un baño que nos refrescó las ideas. Encontramos un alojamiento dirigido por un matrimonio de lo más amable y divertido, Clifford y Elenita. Nos dejaron acampar en la cubierta de su barco que estaban reparando enfrente de la playa y las vistas del atardecer desde lo alto eran preciosas.

Amanecer desde la tienda
A la mañana siguiente enseñamos a Clifford como cocinar tortilla de patatas ya que está empezando a montar su restaurante. No sabéis lo que echábamos de menos un pincho de tortilla con aceite de oliva extra!

Presentación "tortilla de patatas" con Clifford
Junto con Clifford planeamos una ruta en barco y explorar las centenares de islas que rodean el Nido. Ya una vez habíamos planeado todo el boat trip nos dimos cuenta que el ferry que salía hacia Corón una vez por semana partía esa misma noche supuestamente sobre las doce y tuvimos que cambiar los planes y dejarlo para la vuelta.
Y pudimos aprovechar todo el día para caminar por las increíbles playas escondidas que tiene el Nido.

Descubriendo las playas de "El Nido"
Nos despedimos por unos días de Clifford y Elenita y nos fuimos hacia el puerto para coger el ferry. Después de una pequeña demora de once horas esperando dentro de la tienda sobre duro asalto, el ferry partió.
Fueron ocho horas en el ferry,  pero se hicieron más amenas  ya que te podías tumbar en las hamacas, disfrutar de un delicioso pescado con arroz o echar una larga siesta hasta desembarcar en  Corón.
Playa "Corong-Corong"

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Malaca

Nos subimos en el bus dirección Malaca y nada más salir de la bulliciosa Kuala Lumpur vimos autopistas de cuatro carriles, gigantescos puentes que enlazaban con más autopistas y llegamos casi sin enterarnos. Caminamos un poco más de lo normal para encontrar alojamiento, ya que coincidió con el año nuevo chino y estaba toda a ciudad al completo.


Nos levantamos con toda la calma del mundo y más. Paseamos por china town que es la esencia de esta ciudad y es donde hay muchas tiendas de antigüedades.

El cambio respecto a todo lo que hemos estado viendo fue considerable. En vez de ver carromatos tirados por caballo veíamos coches lujosos con llantas tunning, en  vez de ver puestos de comida en la calle ahora eran Mc Donalds y derivados. Es decir, vuelta al mundo occidental. Afortunadamente nuestro hostel estaba dentro de la zona mejor conservada de lo que era el casco antiguo.

Entramos a un Carrefour! que divertido volver a ver un super como en Europa con aire acondicionado, con carrito para llevar las cosas y todo eso! Parece una tontería pero después de varios meses sin estar en ese tipo de lugares parece extraño una vez vuelves de nuevo. Compramos algo de provisiones y pasamos unos días de paseo en paseo por el barrio chino y comiendo noodles con sabor occidental.

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martes, 1 de febrero de 2011

Kuala Lumpur

Llegamos a Kuala Lumpur por la noche, conocimos a Ivan y a Mariana, una pareja de porteños que al día siguiente ya acababan su viaje de mochileros y volvían para casa después de 6 meses, la sensación era rara despedirnos de gente que terminara ya su viaje.
Nos llevaron a un hostel barato y con internet que hacía ya casi un mes que no teníamos acceso a la red como habéis podido ver durante estos últimos días.

Kuala Lumpur es una ciudad repleta de rascacielos y hay una diversidad multicultural increíble. Nos alojamos en China Town, la verdad que el cambio de país ha sido muy brusco.

Soplé las velas de mi 25 cumpleaños en las torres petronas. Un cumple muy original.

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Birmania para siempre


Después de haber estado más de tres semanas recorriendo este maravilloso país estamos apenados de irnos ya que jamás hubiéramos podido pensar que un país gobernado por tiranos podría haber gente que a pesar de ello jamás les desaparece la sonrisa de su rostro. Es digno de admiración que a pesar de vivir en las condiciones que viven sin apenas infraestructuras, teniendo que pagar elevadísimas tasas de impuestos que provocan que casi no tengan ni para comer, aún teniendo millones de factores que provocan que la gran mayoría de la población birmana haya de vivir casi por debajo del umbral de la pobreza, siguen siendo un pueblo que, reiteramos, jamás pierde la sonrisa ni la hospitalidad.


Después de haber escuchado varias opiniones sobre la situación social y económica del país creemos que las diferentes organizaciones mundiales que tanto poder y peso ejercen en la coyuntura económica mundial actual deberían pasarse por aquí aunque sólo fuese un par de días simplemente con eso verían como este pueblo no merece todo lo que le está pasando.


Los fines de este blog para nada son sobre opiniones políticas sin embargo creemos que es de nuestra obligación informar sobre la situación que se está viviendo en la que unos cuantos tiranos están haciendo una fortuna incalculable y todos los otros sufren las consecuencias de ello.


Birmania es un país que guardaremos un recuerdo inolvidable en nuestro interior y que nos ha dado una enorme lección sobre lo que es no tener casi nada y aún así saber compartir esa pequeña parte de la tarta y siempre sonriendo.

Gracias pueblo birmano! Nunca os olvidaremos!

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Kyaiktiyo (Roca Dorada)

Ya al medio día quedamos con una pareja de españoles que viven en la condal para ir a la Roca Dorada con la intención de empezar a subir por la tarde y llegar ya de noche para evitar pagar las doce dólares que van directamente al bolsillo del gobierno y obviamente nuestro bolsillo también nos lo agredece y mucho.

Así fue, quedamos con nuestros nuevos compis de caminata, Antonio y Jenia sobre la una de la tarde. Debíamos coger un pick-up dirección Kin Pun. Los pick-up en Birmania funcionan de la siguiente manera, el conductor y otro hombre que esta en la parte posterior cobrando los billetes y gritando a grito pelado el destino, le dijimos nuestro destino y no sabemos si es que no lo entendió o quiso ganar unos kyats de más pero de repente el vehículo paró en medio del camino y nos dijo que nos bajáramos en medio de una carretera donde no había nada. Nos bajamos y nos quedamos en medio de la nada, eso sí, después de una tensa discusión, recuperamos gran parte de lo que habíamos pagado. Otro Pick-up de nuevo a Bago y esta vez gracias a Ton-Ton, una muy buena persona, nos ayudó a coger el pick-up correcto y al precio justo. Después de varias horas de viaje sentando en un tablón de madera y picoteando diferente comida que nos iban invitando las divertidas mujeres locales llegamos a Kin Pun. Nos inchamos a galletas para coger fuerzas para la peregrinación y a las once de la noche linterna en mano empezamos a caminar.
 El camino empezó a pronunciarse y empezamos a subir escaleras y escaleras con una hermosa sintonía de ronquidos por las diferentes pueblos/cabaña que atravesábamos. Cinco horas caminando bajo un cielo completamente estrellado y visualizamos una gigantesca roca dorada que según se dice dicha roca no se cae ya que se haya un pelo de buda entre la roca y la estupa que está encima.


Fue increíble ver como miles de fieles hacen el peregrinaje hasta la roca y una vez ahí se sientan enfrente de ella a meditar.

Pasamos el control dónde todos los extranjeros han de abonar seis dólares para acceder a la roca. A esas horas no había nadie más que los más fieles y claro cuatro zumbaos que se habían acercado a la roca para evitar el pago de la entrada. Estuvimos un buen rato delante de la majestuosa estupa y empezamos el camino de vuelta antes de que se instalaran los guardias en el punto de cobro de tickets. Empezamos a bajar y a ver a los primeros peregrinos. Vimos a un monje que iba dando golpes a una campana y por cada toque de campana que hacía daba un paso, así que imaginaros el ritmo paulatino que llevaba y suponemos que cada paso y toque de campana significaba una oración.


Empezamos a bajar y en uno de los desfiladeros vimos una preciosa salida de sol. Descansamos un rato contemplando el bello paisaje y reanudamos la ruta.


El cansancio empezó a apoderarse y cada paso hacia abajo se hacía un mundo. Habíamos estado toda la noche caminando y el sol ya empezaba a apretar y nuestras fuerzas a flojear. Al fin llegamos de nuevo al hostel dónde habíamos dejado las bolsas.
Cogimos el primer autobús y llegamos a Yangon a media tarde. Comimos algo y caímos completamente rendidos.
Pasamos la mañana ultimando las últimas compras en el enorme mercado de Bogyoke Aung San, comimos en nuestro restaurante indio favorito en el que puedes repetir cuantas veces te vengan en gana.
Un bus y un pick up y en el aeropuerto destino Kuala Lumpur.

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Bago

Ya al día siguiente cogimos un pick up que nos llevó a la intersección dónde pasan los buses dirección Yangon-Bago, en nuestro caso nos dirigíamos a Bago. Trece horas de bus y a las tres de la madrugada ya estábamos ahí. Desayunamos en el típico bar-cafetería birmano, fue muy interesante ver como cocinaban a primera hora todos los platos típicos como las semosas, las porras y derivados que ya no sabemos ni como se llaman, sólo podemos decir que están muy sabrosos. pasamos varias horas esperando a ver a los monjes. Pasamos varias horas en dicha cafetería ( por nombrarla de alguna manera), niños de unos diez años levantandos para trabajar a las tres de la mañana, da bastante pena ver como se quedan dormidos por cualquier esquina pero la verdad es que no vimos en ningún momento que se les tratara mal, suponemos que son cuestiones culturales, que todos los hombres trabajan desde muy pequeños y muchos de ellos cuando ya son adultos no se les ve trabajando con la misma intensidad ni mucho menos...

las famosas "porras" 

Tal y como nos recomendó Miguel nuestro único propósito de visita en Bago era ver como los monjes recolectaban comida al amanecer, fue interesante ver la larga hilera de monjes rodeando las calles de la ciudad.


Dejamos caer las horas de sol y sobre las tres de la tarde salimos a pasear por la ciudad y ver demás algún que otro buda gigante reclinado y más pagodas. La verdad es que después de haber visto pagodas increíbles, budas majestuosos y demás ya no teníamos muchas más ganas de visita culturales. Vimos los principales monumentos de la ciudad y ya de vuelta al hostel un hombre con una sonrisa de lado a lado nos invitó a sentarnos en el típico lugar con sillitas y mesas de miniatura.
Nos sirvió una especialidad india que estaba muy buena, estaban impresionados con la cámara de fotos y sobretodo cuando veían las fotos en las que ellos salían.

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Lago Inle

Al día siguiente quedamos con Renée, Miguel y Natalia, una chica argentina que conocimos en el trekking. Alquilamos unas bicis que por primera vez tenían cambio de marcha y empezamos a recorrer la zona por un camino algo bacheado.
Paramos en un monasterio y vimos a los monjes haciendo la colada, descansamos un rato y reanudamos la marcha. Llegamos a un pueblo repleto de casas construidas sobre estructuras de madera. Cruzamos un puente que estaban reparándolo y cruzar por él resultaba una tarea un tanto complicada.


Nos montamos en unas canoas que utilizaban los pies para remar y estuvimos recorriendo el poblado entre canales llenos de jardines flotantes.


Cada vez que pasábamos por delante de alguna casa de nuevo todo eran sonrisas y saludos de la gente. Luego comimos en un restaurante y cogimos de nuevo las bicis. Recorrimos los amplios campos de conreo que aunque resulte increíble aún utilizan la mula para labrar los campos.


Ya de vuelta paramos en uno de los lujosos resorts que hay por la zona. Nos enseñaron las habitaciones más lujosas, si alguien busca un lugar romántico de viaje de novios este es uno de ellos sin duda alguna y su precio no es para nada desorbitado.
Subimos hasta lo alto de una colina para ver la puesta de sol. Miguel, Natalia y Renée probaron una cata de vinos que al parecer al cual más raro.

Conocimos a un chico que su primo tenía un bote así que nos juntamos unos cuantos y al día siguiente alquilamos la barca para todo el día por el módico precio de dos euros por persona...


La estampa del lago repleto de pescadores remando con el pie y utilizando una especie de saco para pescar fue realmente preciosa.

Luego fuimos a un mercado de la zona y comimos la comida típica del lago, una especie de arroz envuelta en una hoja que hacia de plato. Su aspecto era muy diferente a su sabor, os lo aseguramos.


Nos montamos de nuevo en bote y fuimos a ver una fábrica dónde utilizaban como materia prima para hacer bufandas, chales, etc una planta llamada "lotus". Inexplicable la depurada técnica que utilizaban para tejer.



Acto seguido vimos una fábrica de una especie de puros típicos de Myanmar. Tenían un sabor dulce muy agradable, nos fumamos unos puritos y nos dirigimos hacia los jardines flotantes y un monasterio conocido por sus gatos saltarines. Algo mucho más turístico que otra cosa pero bueno tuvo su gracia.


Vimos una bonita puesta de sol desde en medio del lago y ya de noche regresamos para el hostel. Cenamos una picante sopa de fideos y a descansar.

Dedicamos el día siguiente simplemente a descansar un poco ya que llevábamos más de un mes sin parar y nuestro cuerpo no estaba pidiendo algo de descanso. Nos despedimos de nuestros buenos amigos Anja, Nops y Miguel. Algo apenadillos,tampoco mucho eh!jeje, dimos unas vuelta por el mercado y pasamos el resto de la tarde en la terraza del hostal.

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