Alquilamos moto de nuevo.Carretera y manta. Una hora de camino hacia Champasank y luego metimos la moto en un ferry a la laosiana, el ferry en cuestión constaba de dos botes de madera con un palet en medio. Un paisaje muy bonito de las playas del río Mekong.
Llegamos a Wat Phu. Subimos unas escaleras un tanto desniveladas que daban una preciosa vista de los templos y de fondo campos de arroz que acababan a orillas del Mekong. Vimos unas piedras con forma de elefante y cocodrilo bastante curiosas.
Paseamos por ahí y cogimos el ferry de vuelta.
Comimos en un lugar de comida de la tierra, luego estuvimos en una terraza agradable viendo la vida de la ciudad de Pakse. Día completo.
El día siguiente...
Madrugón y recorrer kilómetros y kilómetros de carreteras rodeadas de densa selva. Como veis estamos viendo más selvas y cascadas que Mogly en el libro de la selva. Hicimos una ruta de cascadas y más cascadas, a cual más espectacular y majestuosa.
A mitad de camino encontramos una trubi bastante curiosa pues en dicha tribu todo el mundo fumaba, desde el anciano hasta los niños más pequeños, en una especie de pipa de agua gigante de bamboo.
Después de nuestra ajetreada aventura por la frontera llegamos a la isla de Don Det. Un lugar repleto de casitas de madera junto al río y ambiente propicio para relajarse. Nos hospedamos en una Guest House y granja a la vez, por el módico precio de 2.5 dólares la noche. Hacia el camino al lavabo (obviamente compartido) te encontrabas toda la clase de animales, desde un enorme cerdo hasta pollitos, gallos y demás.
Recorrimos la isla de Don Det y Don Khon en bicicleta por unos caminos precioso rodeados de enormes campos de arroz y lugareños trabajando en ellos
Vimos los rápidos más caudalosos de Asia, con un gran coco.
También fuimos a playas dónde se podían ver delfines pero no los vimos ya que el precio era totalmente abusivo. Cenamos con gente de varios países comentamos un poco cada uno sus rutas. Estuvimos dos días por esos parajes y decidimos que era hora de seguir nuestra ruta.
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Bueno chicos, probablemente este día ha sido el más loco a lo que entendemos por aventura y manera de como funcionan estos países.
Todo empezó en Ratanakiri, región fronteriza con el sur de Laos. 6:45h de la mañana sonido estridente del despertador, por supuesto nadie tenía huevos de meterse en esa ducha congelada a esas horas de la mañana así que con toda la empanada encima y mochilas al hombro empezamos a caminar hacia la "estación de autobuses".
Llegamos a la estación, todos los mini-bus estaban llenos. Hablamos con un tipo de la calle nos dice que su furgo zarpa en cuestión de minutos, cojonudo no? pasa una horita y todo sigue igual, nos dice a las 8h salimos le decimos: " Jefe que son las 8: 15h, se ríe y dice pues sobre las 9h... q mal pintaba la cruzada ya a primera hora de la mañana. Con el estómago vació no se puede pensar.
Desayunamos, viene otro tipo y nos dice que él nos lleva hasta Don Det nuestro destino final ya en Laos. Negociamos unos precios, el tipo sabiendo que el tiempo se nos estaba echando encima tenía la sartén por el mango, pues vale le pagamos y esperamos otra hora mñas a que llegue el mini-bus. Llega el mini bus. Era el mismo que previamente nos había dicho que nos llevaba. 11:00h de la mañana salimos de Ratanakiri en una furgoneta de 9 plazas pero con la pequeña diferencia que en realidad íbamos 22 personitas.
Dos horas de viaje, parada para comer. Se nos ocurre recordarle al conductor de nuestro destino final, nos mira con cara muy extraña y acto seguido llega un coche destartalado sin matrículas. Nos subimos en el coche nosotros y nueve personas más, con lloros de recién nacidos de serie, mirad sin no lo creéis!
Nos dejan en el típico lugar de una ciudad cercana a la frontera Stung Treng, dónde se venden actividades turísticas y se venden billetes. EL tipo en cuestión nos dice que el hombre del coche le había dado el dinero que habíamos pagado para que nos llevasen a destino final ( Don Det). Ahí empezaron a salirnos las cosas bien ( más adelante lo entenderéis). Después de una negociación larga y dura pero siempre educada, viene una furgo para llevarnos a la frontera.
Madre mía el estado de la furgo. Era la visabuela de la furgo del Jonás!!!
Nos dejan en la frontera sobre las 16h, a una hora antes del cierre y por no haber no había casi ni caseta, como siempre pagamos para que nos sellasen el pasaporte y bueno aquí empieza la función: pasamos la frontera y no había ni un alma un tipo cree que las tiene todas consigo y nos dice que por 25 dólares nos lleva, nuestra contestación una buena carcajada larga y tendida, empezamos a caminar por una carretera de esas que no se ven el final y no se oía nada más que ladrido de los perros hambrunos que hay por aquí, nos parece oír el ruido de un motor, pam hacemos dedo paaam!!! para un hombre con el coche con banderas de Laos ( creemos que era el jefe de la frontera o algo así) abre la puerta le decimos si nos puede acercar, ya aunque no nos entendía bien...nos subimos!!.
Nadie habla en el coche sólo pensando en que no pare porque madre mía si hubíesemos tenido que caminar todo eso, aún estaríamos en ello.
Nos deja en el cruce a 3km del muelle dónde teníamos que coger el bote para ir a la isla Don Det. Toma geroma pasa un pick-up hacemos dedo de nuevo y nos sube en la parte trasera. Llegamos al bote sin nada de dinero laosioano, y un rumnano nos cambia 50 dolares a un cambio cojonudo y llegamos a una isla con encanto único.
Esto ha sido el día de cruce esperamos haberlo escrito con claridad y habiendos aburrido lo mínimo ( o lo máximo jeje)
Ratanakiri, selvas frondosas repletas de casacadas que descargan litros y litros de agua, polvorientas carreteras que te dejan la cara con un falso moreno de color rojizo.
Pues bien después de una viaje agotador de 10 horas llegamos a Ratanakiri sobre las 20:00 horas y nos alojamos en un hotel que estaba muy bien pero que no iba acorde a nuestro viaje mochila pues estaba repleto de los típicos turistas con esa panza gigante y calcetines con chancla. Salimos a dar una vuelta y a informarnos sobre la posibilidad de hacer un excursión por la selva; por el camino nos encontramos a tres chicos franceses, estuvimos tomando una cerveza con ellos y quedamos en ir a explorar juntos al día siguiente.
De buena mañana fuimos al ministerio de medioambiente para que nos informases sobre el posible trekking por la selva. Alquilamos unas moticos y unos fuimos en busca de cascadas y madre mía que cascadas, de esas que salen en las pelis con lianas a lo tarzan y que te puedes meter por detrás de la cascada y ver como ésta escupe litros y litros con una fuerza bestial.
Seguidamente nos dirigimos hacia el "Crater Lage" un lago con forma perfectamente circular ya que siglos atrás calló un meteorito que sello una cirumferencia perfecta y no sabemos si el agua provenía de aguas termales o no pero lo cierto es que estaba a una temperatura ideal para chapotear y dar brincos des del muelle.
Volvimos al ministerio de medioambiente y justamente coincidió que unos franceses llegaban de estar en la selva. Sus caras lo decían todo; cabizbajos, ansioso por volver. Lo cierto es que no vieron ningún tipo de animal más que sanguijuelas y no ascendieron a ningún monte por lo que no pudieran observar una vista panorámica de la selva. Con toda esta info más el coste que suponía realizar esta actividad decidimos no realizarla. Nos despedimos de nuestros amigos franceses, una gente majísima que probablemente volvamos a coincidir en las playas del sur de Tailandia a mediados de diciembre.
De Kampot nos dirigimos a Phnom Penh, la capital de Camboia, y ya de paso hicimos los visados para Laos, en la embajada nos dijeron que tardarían dos días en tramitarlos por lo que pasamos dos días haciendo un poco de turisteo y perdiéndonos por las calles y mercados locales de la zona...
Después de unos días de relax en la playita decidimos ir, antes de empezar la semana en Phnom Penh, a Kampot. Podríamos catalogarlo como nuestro segundo error.. jeje pero bueno dentro de lo que cabe la cosa no salió mal del todo. Alquilamos una motico por 3$, todo el día. Empezamos a recorrer y recorrer por caminos bacheados entre bonitos arrozales, aldeas camboyanas y gigantescas palmeras, llegamos a una especie de poblado dónde unos niños nos dijeron que les siguiéramos a unas cuevas. No se si fue nuestro sentido aventurero o simplemente las ganas de ver algo interesante pero accedimos a adentrarnos en las cuevas. Y.....Madre mía!!!! que pasada de cuevas!!! parecíamos Indiana Jones en el templo perdido, canales de menos de medio metro, descendiendo cortados por ramas de árbol. Brutal.
Les dimos una propina a los chavales pues se lo habían currado enseñándonos todas esas cuevas secretas (obviamente nos pidieron más, no accedimos).
Decidimos ir a comer a Kep una zona costera que no estaba mal y nos habían hablado bastante bien de ella. Comimos, pagamos y nos fuimos.
Últimamente nos esta haciendo un poco de mal tiempo, por lo que esta vez no llegamos a visitar unas islas que decían que estaban bien y después de la experiencia de las anteriores tan cercana...lo dejamos...
Llegamos a "la perla de Camboya" quisimos ir a dar un paseo nocturno y eso se parecía más a un pueblo bombardeado sin luz, sin bares, sin puestos de comida callejera, vaya que suerte tiene Kampot de salir en las guías de viaje.
A las 7: 30h de la mañana cogemos el bus de nuevo a Phnom Penh (capital). Hacemos ruta de embajadas para hacer visados. Pagamos y nos dicen que hasta mañana por la tarde no nos dan el visado de Laos, que es nuestro próximo destino, así que aquí estamos un par de días más antes de dirigirnos hacia Ratanakiri zona volcánica y según dicen de las más vírgenes del país.
Hace días que no dábamos señales de vida!! Hemos estado en el sur de Camboya, concretamente en Sihanoukville dónde nada más llegar nos sentamos en unas butacas redondas perfectas para ver una puesta de sol con el Lorenzo más grande que la bandera de Japón(jeje) , un pueblo con mucha vida nocturna con barbacoas en la playa por tres dólares y cerveza más barata que el agua! La primera noche comimos marisco y carne que estaba riquísima y luego salimos por los bares de ahí, conocimos a mucha gente y fuimos a una fiesta dónde todo el mundo iba con la cara pintada de esa pintura fluorescente, y no ibamos a ser menos...y madre mía lo que costó que se fuera, aún hay restos por camisetas y mochilas (lo siento Fuen : p!
Después de una noche muy ajetreada fuimos a Otres Beach, un lugar encantador con una playa perfecta para relajarse y darnos unos masajes de muerte por 5$/hora!! Conocimos a una pareja de españoles que nos recomendaron una excursión a unas islas "las bamboo"que aparentemente parecían de lo más espectaculares pero desgraciadamente como en todos los viajes se cometen errores y este ha sido nuestro primero entre tantos que vendrán... Pues bien nos subimos en el bote solos y nos dejaron en una isla repleta de botellas y plásticos durante más de dos horas y media, parecía que eso iba a ser lo peor del día pero no chicos, cuando llegó nuestro bote repleto de guiris borrachos gritando sin ningún tipo de intención de explorar ni bucear. Nos montamos de nuevo en el bote. Fuimos a otra isla igual o aún peor que la anterior a hacer una barbacoa, que realmente estaba cojonuda. Obviamente no vimos rastro de corales ni peces bonitos. Viaje de vuelta lloviendo a manta con olas que aumentaban a medida que nos adentrábamos entre medio de las islas de vuelta a casa con diez guiris borrachos entre los cuales había una gorda de unos 100 kilos que cada vez que se balanceaba parecía que un tsunami se avecinaba. Llegamos a tierra. Estábamos exigiendo un descuento en el precio que habíamos pagado por la teórica excursión a las "islas paradisiacas". Llega un guiri borracho al hotel exigiendo que pagáramos la comida que estaba incluida en el precio de la excursión; se puso muy violento intimidándonos y bueno suerte que a veces somos algo más racionales que esta raza de turistas y lo arreglamos. Menudo rollo os hemos pegado ehhh!!